jueves, 6 de marzo de 2025

Rezago Educativo y Deserción Escolar: Conceptos, Diferencias y Confluencias

Históricamente, el sistema educativo ha enfrentado múltiples desafíos que afectan la trayectoria académica de los estudiantes. Fundamentalmente, hablamos de dos problemáticas: la deserción escolar y el rezago educativo. Para desarrollar estrategias eficientes que permitan promover la permanencia escolar, es indispensable comprender estos conceptos, sus implicaciones y sus puntos de intersección.

Rezago Educativo

El rezago educativo se refiere a la situación en la que una persona no alcanza el nivel educativo correspondiente a su edad. Este fenómeno puede ocurrir por diversos factores, como el ausentismo frecuente, la repetición de grados y/o el ingreso tardío al sistema educativo. De acuerdo con el CONEVAL, en México, toda persona de 15 años o más que no ha concluido la educación básica (primaria y secundaria) se encuentra en situación de rezago (CONEVAL, 2020).

Deserción Escolar

La deserción escolar, también conocida como abandono escolar, ocurre cuando los estudiantes interrumpen su proceso de educación formal antes de completar el nivel educativo en el que están inscritos. Este abandono puede ser definitivo o temporal y está influenciado por diversos factores, tales como aspectos familiares, personales, educativos y/o socioeconómicos. Asimismo, la deserción escolar es un fenómeno complejo que puede presentarse en distintos niveles educativos y tiene implicaciones significativas en el desarrollo social y personal de los individuos (Román, 2013).

Principales diferencias entre Deserción Escolar y Rezago Educativo


Continuidad en el sistema educativo
  • La deserción escolar implica la salida del estudiante del sistema educativo antes de completar el nivel correspondiente.

  • En contraste, el rezago educativo implica que el estudiante permanece en el sistema educativo, pero en un nivel menor al que le correspondería por su edad.

Causas generales

  • La deserción escolar se encuentra mayormente relacionada con factores económicos, familiares o sociales que llevan a los estudiantes a abandonar la escuela (Muñoz Izquierdo, 2009).

  • Por otro lado, el rezago educativo generalmente está asociado a dificultades de aprendizaje o a la repetición de grados.

Consecuencias

  • La deserción escolar generalmente tiene consecuencias más drásticas, como la limitación de oportunidades laborales y un mayor riesgo de exclusión social.

  • Mientras tanto, el rezago educativo puede conducir a una prolongación del tiempo de escolarización y afectar significativamente la autoestima del estudiante (Román, 2013).

Según Zúñiga et al. (2022), aunque el rezago educativo y la deserción escolar son fenómenos distintos, ambos comparten una raíz estructural en las deficiencias del sistema educativo, particularmente en la falta de políticas inclusivas y en la desigualdad en el acceso a recursos educativos adecuados.

Confluencias entre Rezago Educativo y Deserción Escolar

Aunque son fenómenos distintos, la deserción escolar y el rezago educativo comparten varios puntos en común, tanto en sus causas como en sus efectos.

  • El rezago educativo puede ser un precursor de la deserción escolar, ya que los estudiantes con dificultades académicas prolongadas pueden desmotivarse y eventualmente abandonar la escuela.

  • Ambos fenómenos están influenciados por factores como:

    • Condiciones socioeconómicas desfavorables.

    • Problemas familiares y falta de apoyo escolar.

    • Limitaciones en el acceso a una educación de calidad.

    • La necesidad de trabajar desde una edad temprana.

Además de las consecuencias individuales, tanto la deserción escolar como el rezago educativo, son fenómenos impactan directamente en el desarrollo social y económico de una nación. Según Zúñiga et al. (2022), los altos niveles de rezago educativo generan limitaciones en la empleabilidad, dificultan el acceso a mejores condiciones de vida y perpetúan la pobreza intergeneracional.

Conclusión

La deserción escolar y el rezago educativo son problemas distintos, pero estrechamente relacionados. Para abordar estas problemáticas, es necesario diseñar estrategias enfocadas en la mejora de los programas educativos, el acompañamiento psicopedagógico y el fortalecimiento de las condiciones socioeconómicas de las familias. De este modo, se puede promover una educación más inclusiva y equitativa, asegurando que los estudiantes no solo permanezcan en el sistema educativo, sino que también alcancen el nivel académico correspondiente a su edad.

Fuentes de información:

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (2020). Nota técnica sobre el rezago educativo, 2018-2020. CONEVAL. https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Documents/MMP_2018_2020/Notas_pobreza_2020/Nota_tecnica_sobre_el_rezago%20educativo_2018_2020.pdf

Muñoz Izquierdo, C. (2009). Construcción del conocimiento sobre la etiología del rezago educativo y sus implicaciones para la orientación de las políticas públicas: la experiencia de México. REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 7(2), 29-44. https://revistas.uam.es/reice/article/view/5380

Román, M. (2013). Abandono y deserción escolar: Duras evidencias de la retención de los sistemas y de su porfiada inequidad. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 15(2), 1-17. https://redalyc.org/pdf/551/55114094001.pdf

Zúñiga, J., Hernández, P., & Ramírez, A. (2022). Impacto del rezago educativo en la movilidad social en América Latina: una perspectiva desde la equidad educativa. Revista Iberoamericana de Educación, 90(1), 45-63. https://www.redalyc.org/pdf/7217/721778121017.pdf









domingo, 23 de febrero de 2025

Comparación del Derecho Romano y el Derecho Mexicano Actual en el Negocio Jurídico, la Propiedad, la Posesión y la Servidumbre

 

Cuando hablamos del Derecho Comparado, nos referimos a una disciplina fundamental en la ciencia jurídica, misma que permite el estudio y análisis de distintos sistemas legales en todo el mundo, cuyo objetivo es el de identificar similitudes o diferencias, así como áreas de convergencia. El Derecho Comparado puede considerarse también una herramienta que contribuye no sólo al entendimiento de la evolución del derecho, sino que también facilita la armonización y modernización de legislaciones nacionales e internacionales. De acuerdo con Zweigert y Kötz (1998), "el derecho comparado no solo busca la identificación de diferencias entre los sistemas jurídicos, sino que también aspira a generar un entendimiento mayormente profundo del derecho como un fenómeno global".

Es importante señalar que la relevancia del Derecho Comparado se encuentra en su capacidad para mejorar la efectividad de los marcos jurídicos a través de la adopción de mejores prácticas extranjeras. Es importante no perder de vista que, dentro de un contexto globalizado, los sistemas jurídicos se encuentran en constante interacción, por lo que esta disciplina permite la adaptación de normas exitosas en distintas áreas del derecho. Tal es el caso del derecho civil, el derecho penal y el derecho mercantil, por mencionar algunos. Bogdan (2013) señala que "el derecho comparado es una herramienta fundamental en la globalización del derecho y en la búsqueda de una mayor uniformidad normativa de carácter internacional".

Además del gran impacto que el Derecho Comparado ha tenido en la formulación de leyes, este desempeña un papel clave dentro de la interpretación de tratados internacionales, así como en la resolución de conflictos normativos entre países. Su gran influencia se torna naturalmente evidente en organismos supranacionales, tal es el caso de la Unión Europea y las Naciones Unidas, donde es fundamental para la creación de estándares jurídicos comunes. Por lo anterior, podemos decir que es también una herramienta fundamental en la educación jurídica, pues proporciona una visión mayormente amplia y analítica de los distintos enfoques legales en el mundo.

Así, el estudio del Derecho Comparado no solo facilita la comprensión de la evolución del derecho, sino que también permite eficientar la impartición de justicia y la legislación en un contexto de cambio constante. A lo largo de este ensayo, analizaremos el impacto del Derecho Comparado y su relación con figuras jurídicas esenciales como el negocio jurídico, la propiedad, la posesión y la servidumbre, comparando su aplicación en el Derecho Romano y el Derecho Mexicano actual.

Negocio Jurídico en el Derecho Romano y Mexicano

El negocio jurídico en el Derecho Romano se consideraba un acto voluntario que podía crear, modificar o eliminar derechos y obligaciones. Por lo anterior, este podía considerarse la base de todas las transacciones legales y también podía ser de carácter unilateral o bilateral (Argón, 2021). Una de sus principales características era la solemnidad en ciertos actos, tales como la mancipatio o la stipulatio, mismas que requerían fórmulas específicas para considerarse válidas. En contraste, dentro del Derecho Mexicano, el negocio jurídico se define como el acto de voluntad designado a la producción de consecuencias legales, regulado por el Código Civil Federal, mismo que establece requisitos fundamentales como capacidad jurídica, consentimiento y objeto lícito (Mendoza, 2022). Si bien es cierto que en ambos sistemas se reconoce la voluntad de las partes como elemento fundamental, el sistema mexicano se ha tornado más flexible en términos de formalidades y otorga protección a las partes más vulnerables en los contratos.

Otro punto importante de comparación es la nulidad y anulabilidad del negocio jurídico. En Roma, cuando un negocio carecía de requisitos esenciales, podía considerarse inválido o inexistente, de acuerdo con el defecto presentado (González, 2023). En México, el Código Civil es quien regula la nulidad, ya sea absoluta o relativa, permitiendo a las partes la impugnación del acto en ciertos casos. Asimismo, mientras que en Roma la buena fe no siempre protegía a quien celebraba un contrato inválido, en México es reconocido el principio de protección del tercero de buena fe. De esta manera, el Derecho Mexicano denota su evolución hacia un modelo más equitativo, en el que la validez del negocio jurídico se revisa de manera enfática en la protección de los derechos de los contratantes.

Propiedad y modos de adquirirla

El concepto de propiedad dentro del Derecho Romano era absoluto y permitía al propietario usar, disponer y disfrutar de la cosa sin restricción alguna, excepto en algunos casos como la expropiación por utilidad pública (res extra commercium) (Rodríguez, 2021). Es importante mencionar que los romanos establecieron diferentes formas de adquirir la propiedad, algunas de ellas son la mancipatio, la traditio (entrega del bien), la adjudicatio (sentencia judicial) y la usucapión (posesión prolongada con requisitos legales). En el caso del Derecho Mexicano, la propiedad sigue siendo un derecho fundamental protegido por la Constitución, pero con algunas limitaciones impuestas por el Estado que permiten la protección del interés público.

Así, uno de los cambios más relevantes en la regulación moderna de la propiedad es la prescripción adquisitiva, misma que en el caso de México es parecida a la usucapión romana. Sin embargo, en el caso del Código Civil Mexicano, se hace una distinción entre prescripción positiva y negativa, regulando los plazos y condiciones mediante los cuales un poseedor puede adquirir un bien. Además, mientras que en Roma la propiedad podía estar restringida a los considerados ciudadanos romanos (ius civile), en México el derecho de propiedad es de carácter universal, aunque posee ciertas restricciones en el caso de personas extranjeras, principalmente en zonas estratégicas.

Posesión en el Derecho Romano y Mexicano

La posesión en el Derecho Romano podía definirse como el control material sobre una cosa, acompañado del animus possidendi, es decir, aquella intención de poseerla como propia (Fernández, 2020). Esta se diferenciaba entre posesión civil, la cual otorgaba derechos reales al mismo tiempo que permitía adquirir el bien a través de la usucapión, y posesión natural, la cual solo implicaba la tenencia de la cosa sin derecho alguno sobre esta. En el Derecho Mexicano, la posesión es un concepto fundamental, mismo que es regulado por el Código Civil, el cual distingue entre posesión de mala fe y posesión de buena fe, permitiendo la protección de quienes han ocupado un bien de manera continua y pacífica por un tiempo determinado.

Cabe señalar que en Roma, la posesión se encontraba protegida por los denominados interdictos posesorios, que hacen referencia a aquellas acciones legales que permitían que una persona se defendiera ante situaciones de despojo. En México, podemos decir que existen mecanismos parecidos, tal es el caso del juicio de amparo y las acciones posesorias, mismas que brindan protección a los poseedores legítimos. No obstante, en el Derecho Mexicano, la posesión puede generar derechos aun cuando no se es propietario del bien, algo que en Roma era dependiente de manera estricta del tipo de posesión ejercida.

Servidumbre en el Derecho Mexicano y Romano

En el caso de la servidumbre dentro del Derecho Romano, hace referencia a un derecho real, mismo que permitía a un propietario utilizar un bien ajeno para un fin específico, sin poseerlo (Martínez, 2023). Se dividía en servidumbres urbanas (uso de muros vecinos, drenajes) y servidumbres rústicas (derecho de paso, acceso a agua). Su concesión dependía de la necesidad del predio dominante y del respeto a las cargas impuestas al predio sirviente. En el caso del Derecho Mexicano, las servidumbres también existen y se encuentran reguladas por el Código Civil Federal. Sin embargo, su aplicación es más restringida, pues los propietarios pueden oponerse si se considera que la carga es excesiva o si afecta su derecho de propiedad.

Asimismo, en México, las servidumbres pueden ser voluntarias o legales, dependiendo de si derivan de una imposición de la ley o de un acuerdo entre particulares, tal es el caso del derecho de paso forzoso. Por otro lado, en Roma, muchas servidumbres eran perpetuas, mientras que en México pueden extinguirse por acuerdo entre pares o por falta de uso prolongado.

Conclusión

El Derecho Romano ha sido una de las influencias más significativas en la formación del Derecho Mexicano, particularmente en áreas fundamentales tales como la propiedad, el negocio jurídico, la servidumbre y la posesión. A través de este breve análisis comparativo, se pone en evidencia que diversas instituciones jurídicas romanas han sido adaptadas y transformadas para ajustarse a las necesidades del sistema legal moderno. Por ejemplo, en el caso del negocio jurídico, México ha heredado el concepto de la voluntad como eje central; sin embargo, ha evolucionado hacia una regulación más garantista, lo que asegura la equidad entre las partes, evitando así situaciones abusivas. Asimismo, la regulación de la propiedad sigue principios heredados de Roma, tal es el caso de la usucapión, solo que con mayores limitaciones y protecciones impuestas por el Estado para evitar la concentración excesiva de bienes y la apropiación irregular de terrenos.

Por otra parte, la posesión y la servidumbre siguen caminos similares en ambos sistemas, aunque poseen ciertas diferencias en su aplicación. Mientras que en Roma el concepto de posesión era más rígido y vinculado a la propiedad, en México se ha flexibilizado hasta cierto punto, con la idea de permitir la protección de quienes ocupan bienes bajo ciertas condiciones, aun cuando los ocupantes no sean los propietarios. En cuanto a la servidumbre, aunque la esencia de su origen romano se conserva, en el Derecho Mexicano se han realizado modificaciones que protegen a los propietarios de cargas excesivas. En conclusión, podemos decir que el Derecho Romano sigue siendo la base estructural del Derecho Mexicano e incluso del derecho a nivel internacional. Es importante reconocer que, aun con la necesidad de modernizarse y adaptarse a las necesidades actuales, se ha logrado equilibrar su aplicación para garantizar la seguridad y la justicia en el ámbito legal mexicano.

Fuentes de información

Álvarez Suárez, U. (1954). El negocio jurídico en derecho romano. Revista de Derecho Privado.

Bogdan, M. (2013). Comparative Law. Kluwer Law International.

Fernández, J. (2020). La posesión en el Derecho Romano y su evolución en el Derecho Mexicano. Revista de Estudios Jurídicos. Recuperado de https://www.revistajuridica.com/posesion-derecho-romano-mexicano

González, P. (2023). La nulidad y anulabilidad en los negocios jurídicos romanos y su impacto en el Derecho Mexicano. Anuario de Derecho. Recuperado de https://www.anuarioderecho.com/nulidad-negocios-juridicos

Martínez, L. (2023). Las servidumbres en el Derecho Romano y su aplicación moderna. Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM. Recuperado de https://www.juridicas.unam.mx/servidumbres-derecho

Mendoza, R. (2022). La propiedad y sus formas de adquisición en el Derecho Mexicano. Biblioteca Jurídica Virtual. Recuperado de https://www.bibliojuridica.mx/propiedad-adquisicion

Rodríguez, A. (2021). El concepto de propiedad en el Derecho Romano y su influencia en el sistema jurídico mexicano. Revista Iberoamericana de Derecho. Recuperado de https://www.revistaderecho.com/propiedad-derecho-romano-mexicano

Zweigert, K., & Kötz, H. (1998). Introduction to Comparative Law. Oxford University Press.

 

Características de los periodos del Derecho Romano 

Introducción 

El Derecho Romano puede ser considerado como la base sobre la que se construyeron diversos sistemas jurídicos de la modernidad, tal es el caso del sistema jurídico mexicano. A lo largo de sus cuatro periodos, el Derecho Romano evolucionó desde las denominadas normas basadas en las costumbres, hasta llegar a un sistema altamente codificado, cuyo legado persiste en la legislación actual. Algunos conceptos importantes, como la propiedad, los contratos, la responsabilidad y la jurisprudencia, por mencionar algunos, poseen su origen en el Derecho Romano y hoy en día siguen vigentes en el Derecho Mexicano. Así mismo, el Corpus Iuris Civilis de Justiniano ha sido de gran influencia en la construcción de códigos civiles de distintos países.

Es importante señalar que, durante la Monarquía Romana (753 a.C. - 509 a.C.), el derecho era principalmente consuetudinario, basado en tradiciones orales y administrado por el rey. Con la transición a la República (509 a.C. - 27 a.C.), se generó una codificación significativa con la promulgación de la Ley de las XII Tablas en el siglo V a.C., estableciendo un marco legal mayormente estructurado. En el Imperio (27 a.C. - 476 d.C.), particularmente bajo el mando de Justiniano en el siglo VI d.C., se llevó a cabo una exhaustiva compilación del Derecho Romano, misma que fue conocida como el Corpus Iuris Civilis, cuya influencia ha sido profundamente significativa en los sistemas legales contemporáneos.

Fuentes de información

Britannica. (s.f.). Constantine I. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/biography/Constantine-I-Roman-emperor

Britannica. (s.f.). Lex Hortensia. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/topic/Lex-Hortensia

Díez-Picazo, L. (2007). Sistema de Derecho Romano. Madrid: Editorial Tecnos.

Fernández Baquero, M. E. (2012). La costumbre como fuente del Derecho Romano. Universidad de Granada. https://digibug.ugr.es/handle/10481/24816

García Garrido, M. J. (2011). Lecciones de Derecho Romano. Madrid: Editorial Dykinson.

Iglesias, G. (2011). La influencia del derecho romano en el derecho civil mexicano: los códigos civiles de 1870, 1884 y 1928. Revista de Derecho Privado, (3), 3-20. Universidad Nacional Autónoma de México. https://revistas-colaboracion.juridicas.unam.mx/index.php/rev-derecho-privado/article/view/20072/18007

Norwich, J. J. (1997). Byzantium: The Early Centuries. Penguin Books.





jueves, 15 de octubre de 2020

MARCO COMÚN DE COMPETENCIA DIGITAL DOCENTE

 

El MRCDD[1] es el marco referencial sobre el cual es posible realizar un diagnóstico que permita mejorar las competencias digitales del profesorado en general. Las competencias digitales docentes pueden ser definidas como aquellas habilidades en el uso y manejo de la tecnología que todo docente del siglo XXI debe desarrollar en torno a la mejora de su práctica educativa. 

De manera general, la competencia digital puede también ser definida como el uso crítico, creativo y seguro de las TIC´s, con la finalidad de alcanzar los objetivos del aprendizaje, la empleabilidad, la inclusión, la participación en la sociedad y del aprendizaje. 

El Marco Común de la Competencia Digital Docente se encuentra integrado por 21 competencias correspondientes a 5 áreas relacionadas con la información, la creatividad, la colaboración, la comunicación, la creación de contenidos, la seguridad y la resolución de problemas, entre otras. Así mismo, se establecen tres dimensiones en cada una de las competencias; básica que corresponde a los niveles A1 y A2, intermedia que corresponde a los niveles B1 y B2 y avanzada que corresponde a los niveles C1 y C2. 

Esta estructura permite identificar de manera practica y confiable el nivel de competencia que posee el docente, estableciendo un nivel progresivo de autonomía y desarrollo, partiendo desde el A1 y hasta el C2. 

Niveles de competencia y su referencia: 

Básico:

 A1

La persona posee un nivel de competencia muy básico, por lo tanto, requiere apoyo en torno al desarrollo de su competencia digital.

 A2

La persona posee un nivel básico de competencia, por lo tanto, le es posible desarrollar su competencia digital con cierto nivel de apoyo y autonomía. 

Intermedio:

 B1

La persona posee un nivel de competencia en un rango intermedio, por ello, puede desarrollar su competencia digital de manera eficiente al resolver problemas sencillos. 

B2

La personan posee un nivel de competencia intermedio, por lo que le es posible desarrollar su competencia digital resolviendo problemas definidos de manera autónoma dando respuesta a sus necesidades. 

Avanzado:

C1

La persona posee un nivel de competencia avanzado, en este caso, puede guiar a otras personas para que puedan desarrollar su competencia digital de manera eficiente. 

C2

La persona posee un avanzado nivel de competencia, por ello, le es posible desarrollar su competencia digital en escenarios complejos respondiendo de manera satisfactoria a sus necesidades.

 Áreas que conforman la competencia digital docente


Referencia:

INTEF. (2017). Instituto Nacional de Tecnologias Educativas y de Formación del Profesorado . Obtenido de Marco Común de la Competencia Digital Docente : http://aprende.intef.es/sites/default/files/2018-05/2017_1020_Marco-Com%C3%BAn-de-Competencia-Digital-Docente.pdf

 

 



[1] Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Ecosistemas y producción



¿Qué es y que implica un ecosistema?


Cuando se habla de ecosistemas nos referimos al conjunto y organismos vivos que suelen compartir un mismo hábitat biotopo (medio o lugar físico ocupado por una comunidad, cuyas características están dadas por ciertas condiciones ambientales específicas), es importante mencionar, que la definición de ecosistema lleva implícita la interacción entre los individuos de una comunidad y el medio que habitan y los rodea.

En el entendido de que un ecosistema son organismos que en su conjunto forman una comunidad, es posible definir diversos tipos de seres vivos que lo componen.

Es necesario mencionar que, para un funcionamiento adecuado, los ecosistemas necesariamente requieren de:
  • ·         Espacio suficiente.
  • ·         Nutrientes inorgánicos.
  • ·         Una fuente de energía.
  • ·         Balance adecuado entre los componentes bióticos y abióticos.

Por otra parte, para que un ecosistema pueda mantenerse en el tiempo necesariamente debe darse el intercambio de materia y de energía entre los diversos organismos y el ambiente, para ello, se transfiere y se fija la energía que proviene del sol, esto es, las plantas de color verde fijan la energía solar a través de la fotosíntesis, acumulándose como biomasa vegetal y los organismos no fotosintéticos transforman las reservas de energía en biomasa heterótrofa.
De esta manera, cualquier ecosistema se mantiene funcionando mediante el flujo de energía, que fluye a través de la cadena alimenticia en una sola dirección:
  • “Va siempre desde la energía aportada por el Sol, a través de productores a descomponedores. La energía se introduce en el ecosistema en forma de energía luminosa y sale en forma de energía calorífica. Esta energía ya no puede ser reutilizada para mantener otro ecosistema en funcionamiento.” (UnADM, 2019).

El proceso de transferencia de energía es denominado cadena trófica, que hace referencia al proceso de transferencia de energía alimenticia mediante una serie de organismos en donde uno se alimenta del precedente y al mismo tiempo es el alimento del siguiente.

En lo que respecta al nivel trófico, se contempla:

·         En primer lugar, los productores primarios:
Son aquellos que poseen la capacidad de producir materia orgánica partiendo de compuestos inorgánicos, lo que les da la denominación de organismos autótrofos.

·         En segundo lugar, los consumidores:
Organismos denominados Heterótrofos (carnívoros, omnívoros o herbívoros) cuya alimentación es la energía y la materia fabricada por otros seres vivos.

·         En tercer y último lugar, con referencia a los organismos que componen un ecosistema están los descomponedores:
Aquellos cuya alimentación es la materia orgánica muerta.

A lo largo de la etapa en donde un organismo se alimenta y es devorado, la energía fluye de un nivel trófico a otro. De esta manera las plantas de color verde y otros organismos que hacen el proceso de fotosíntesis usan la energía solar para la elaboración de hidratos de carbono con la intención de satisfacer sus necesidades. 
Cabe destacar, que casi toda esta energía química que es procesada en el metabolismo se pierde en forma de calor en la respiración. Las plantas a su vez convierten la energía sobrante en biomasa, por encima del suelo en forma de tejido herbáceo y leñoso y por debajo de el suelo en forma de raíces.
En la última etapa, este material (energía almacenada), se traslada al segundo nivel trófico, conformado por los herbívoros que pastan, los descomponedores y aquellos cuya alimentación son los detritos.
Un dato importante, en cada uno de los niveles tróficos los organismos “convierten menos energía en biomasa que la que suelen recibir”.
Por último, es importante saber que existen diversos tipos de ecosistemas:
  • ·         Ecosistemas terrestres.
  • ·         Ecosistema acuático.
  • ·         Ecosistema desértico.
  • ·         Ecosistema forestal.


¿Cuál es la relación entre la producción y los ecosistemas?


A lo largo del tiempo los sistemas de producción han cambiado, como un derivado del crecimiento poblacional, esta situación ha ocasionado que la tierra cultivable por habitante sea menor, Hoy en día las actividades humanas de producción alimenticia poseen diversas formas como: labranza, drenaje, introducción de especies nuevas de flora y fauna, etc,  cuyos efectos son netamente dependientes de la magnitud de su explotación y por lo tanto de la forma de producción ya sea en masa o en cantidades pequeñas. 

Los efectos locales y lejanos hacen complicado el vinculo entre el medio ambiente y la alimentación, por ello, los sistemas de producción se vuelven más demandantes con los ecosistemas ya que necesariamente el volumen es primordial para suplir necesidades de quienes se encuentran alejados de las zonas de producción.
Cabe destacar, que el crecimiento poblacional ha jugado un papel muy importante en los sistemas de producción ya que como se mencionó antes, el uso de la tierra se acrecentó, por tal, la productividad de la tierra se aceleró particularmente en zonas para el cultivo.
La manera en la que se han utilizado los recursos naturales para la producción alimenticia son dependientes de factores económicos, culturales, sociales y demográficos, lo anterior pone en evidencia que las acciones respaldadas por la necesidad de producción, han generado una gran diversidad de cambios al paisaje,  mediante la exclusión y extinción de plantas y especies animales y al mismo tiempo la manipulación de suelos y aguas, cuyos efectos han resultado catastróficos para la vida de los ecosistemas y  que finalmente llegará un momento en el que ya no habrá forma de que produzcan de manera natural.
De esta manera, se identifica que el sistema de producción alimenticia ha desencadenado diversos efectos en los ecosistemas dentro de los cuales es posible identificar:
  • ·         Reducción del ámbito de áreas naturales.
  •            Reducción en la diversidad de ecosistemas.
  •       Reducción en la diversidad de especies (flora y fauna).
  •      Disminución en la diversidad agrobiológica. (por desplazamiento e introducción de variedades de rendimiento alto y razas con base genética mayormente estrechas).

Frente a lo anterior, es necesario reconsiderar las formas de producción y considerar nuevos sistemas de producción alimenticia mayormente eficientes y al mismo tiempo resilientes que tengan por objetivo:
  • ·         Elevación de la productividad y la producción.
  • ·         Reducción de los efectos de la contaminación y la degradación del suelo.
  • ·         Viabilidad económica y social.



El sistema económico nace como una salvación para suplir las necesidades humanas. Si partimos de este hecho, entenderemos que las necesidades humanas son diversas, al igual que el sistema económico se interrelaciona con diversas formas de producción, diversas formas de mercadeo y que se encuentra determinado por el aparato político.
La manera en la que el sistema económico ha tratado de “suplir las diversas necesidades humanas proviene de la explotación de los recursos y la idea de que todo se vende (porque así está diseñado el sistema económico), lo que significa que, al tiempo que se suple una necesidad se producen daños a los ecosistemas, en algunos casos irreversibles, que finalmente impacta en la calidad de vida humana.
El consumo humano exacerbado, es un resultado de la forma excesiva en la que el mercado sea introducido en la vida humana (acentuándose en las zonas rurales), creando necesidades que en muchos casos no son reales y que afectan a las comunidades urbanas. El problema se acentúa cuando los recursos se tornan insuficientes, sin embargo, el mayor problema al que enfrenta la población es que un intento por suplir sus necesidades “deteriora su propio ecosistema” generando diversos cambios ambientales que paulatinamente limitan su calidad de vida.
Es importante recordar que un estilo de vida sostenible implica por lo tanto un modelo de consumo sostenible. El anterior concepto posee relación con:
  • ·         Patrones de comportamiento.
  • ·         Motivaciones.
  • ·         Deseos. Necesidades personales.
  • ·         Interacciones sociales.

Que a su vez se encuentran condicionados por:
  • ·         Contexto socio-económico.
  • ·         Contexto ambiental.

Cuyo objetivo es el de mejorar la calidad de vida, a través de la salud y el bienestar humano.

Cabe destacar, que la dependencia humana de los ecosistemas es fuertemente evidenciada en el tipo de economía que se encuentra fuertemente ligada al medio ambiente natural, en donde los ecosistemas son la fuente directa de todo lo que el humano requiere para vivir.  Es importante recordar, que en las naciones cuya economía de mercado se encuentra consolidada, la dependencia humana de los ecosistemas suele pasar desapercibida ya que los servicios que representan los ecosistemas necesariamente deben ser adquiridos a través del mercado, luego de haber sido transportados desde las lejanías en donde se producen.
Por lo anterior, es importante asumir que el desarrollo económico es el equivalente al deterioro de los ecosistemas, generando un circulo en donde, la necesidad humana, es suplida por la economía que a su vez genera un desequilibrio en los ecosistemas (derivado de la sobreexplotación de los recursos) afectando la vida de los humanos.

Por lo tanto, el desarrollo económico en un futuro no muy lejano dependerá de la conservación y el manejo responsable de los ecosistemas y su mantenimiento.

En conclusión, ”la sostenibilidad de las economías está supeditada a la sostenibilidad de los ecosistemas que las engloban.” (Redalyc, 2007).



Bibliografía:

Redalyc. (2007). Ecosistemas. Obtenido de Capital natural y funciones de los ecosistemas:explorandolas bases ecológicas de la economía: https://www.redalyc.org/pdf/540/54016302.pdf
UnADM. (2019). Economía del medio ambiente y la ecología . Obtenido de La energía dinamizadora de los ecosistemas: https://unadmexico.blackboard.com/bbcswebdav/institution/DCSA/BLOQUE2/PPS/07/PEMAE/U2/descargables/PEMAE_U2_Contenido_2019_2_b2.pdf