Históricamente, el sistema educativo ha enfrentado múltiples desafíos que afectan la trayectoria académica de los estudiantes. Fundamentalmente, hablamos de dos problemáticas: la deserción escolar y el rezago educativo. Para desarrollar estrategias eficientes que permitan promover la permanencia escolar, es indispensable comprender estos conceptos, sus implicaciones y sus puntos de intersección.
Rezago Educativo
El rezago educativo se refiere a la situación en la que una persona no alcanza el nivel educativo correspondiente a su edad. Este fenómeno puede ocurrir por diversos factores, como el ausentismo frecuente, la repetición de grados y/o el ingreso tardío al sistema educativo. De acuerdo con el CONEVAL, en México, toda persona de 15 años o más que no ha concluido la educación básica (primaria y secundaria) se encuentra en situación de rezago (CONEVAL, 2020).
Deserción Escolar
La deserción escolar, también conocida como abandono escolar, ocurre cuando los estudiantes interrumpen su proceso de educación formal antes de completar el nivel educativo en el que están inscritos. Este abandono puede ser definitivo o temporal y está influenciado por diversos factores, tales como aspectos familiares, personales, educativos y/o socioeconómicos. Asimismo, la deserción escolar es un fenómeno complejo que puede presentarse en distintos niveles educativos y tiene implicaciones significativas en el desarrollo social y personal de los individuos (Román, 2013).
Principales diferencias entre Deserción Escolar y Rezago Educativo
La deserción escolar implica la salida del estudiante del sistema educativo antes de completar el nivel correspondiente.
En contraste, el rezago educativo implica que el estudiante permanece en el sistema educativo, pero en un nivel menor al que le correspondería por su edad.
Causas generales
La deserción escolar se encuentra mayormente relacionada con factores económicos, familiares o sociales que llevan a los estudiantes a abandonar la escuela (Muñoz Izquierdo, 2009).
Por otro lado, el rezago educativo generalmente está asociado a dificultades de aprendizaje o a la repetición de grados.
Consecuencias
La deserción escolar generalmente tiene consecuencias más drásticas, como la limitación de oportunidades laborales y un mayor riesgo de exclusión social.
Mientras tanto, el rezago educativo puede conducir a una prolongación del tiempo de escolarización y afectar significativamente la autoestima del estudiante (Román, 2013).
Confluencias entre Rezago Educativo y Deserción Escolar
Aunque son fenómenos distintos, la deserción escolar y el rezago educativo comparten varios puntos en común, tanto en sus causas como en sus efectos.
El rezago educativo puede ser un precursor de la deserción escolar, ya que los estudiantes con dificultades académicas prolongadas pueden desmotivarse y eventualmente abandonar la escuela.
Ambos fenómenos están influenciados por factores como:
Condiciones socioeconómicas desfavorables.
Problemas familiares y falta de apoyo escolar.
Limitaciones en el acceso a una educación de calidad.
La necesidad de trabajar desde una edad temprana.
Además de las consecuencias individuales, tanto la deserción escolar como el rezago educativo, son fenómenos impactan directamente en el desarrollo social y económico de una nación. Según Zúñiga et al. (2022), los altos niveles de rezago educativo generan limitaciones en la empleabilidad, dificultan el acceso a mejores condiciones de vida y perpetúan la pobreza intergeneracional.
Conclusión
La deserción escolar y el rezago educativo son problemas distintos, pero estrechamente relacionados. Para abordar estas problemáticas, es necesario diseñar estrategias enfocadas en la mejora de los programas educativos, el acompañamiento psicopedagógico y el fortalecimiento de las condiciones socioeconómicas de las familias. De este modo, se puede promover una educación más inclusiva y equitativa, asegurando que los estudiantes no solo permanezcan en el sistema educativo, sino que también alcancen el nivel académico correspondiente a su edad.
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